Las Audiencias Provinciales destapan el truco de los seguros que inflan la TAE de tu financiación

Varias Audiencias Provinciales han puesto recientemente el foco en un problema que afecta a un buen número de contratos de financiación de coches: la TAE que aparece en el contrato no siempre refleja lo que el consumidor paga realmente. Las Audiencias de Vitoria, Teruel, Palencia y Soria han analizado esta cuestión en los últimos meses, y todas apuntan en la misma dirección.

El motivo no es un error de cálculo puntual, sino una práctica que se repite en muchos contratos: los seguros y garantías que se presentan como "opcionales" se financian junto con el préstamo del coche, pero sus intereses no siempre se incluyen en el cálculo de la TAE.

Cómo funciona el problema en la práctica

Al firmar la financiación de un vehículo, es frecuente que el concesionario o la financiera ofrezcan, además del préstamo para el coche, un seguro de vida, un seguro de protección de pagos o una garantía extendida. Estos productos aparecen en el contrato como opcionales: el consumidor puede rechazarlos sin que ello impida la financiación.

El problema surge cuando, en la práctica, ese seguro no se paga aparte, sino que se suma al importe financiado del coche. A partir de ese momento, genera intereses exactamente igual que el resto del capital prestado. Es decir: aunque formalmente sea opcional, económicamente forma parte del crédito.

Según se desprende de los informes periciales financieros elaborados en estos casos, muchos contratos de financiación de vehículos incluyen este tipo de seguros o garantías financiados sin que su coste se refleje correctamente en la TAE final, lo que provoca que esta cifra acabe siendo inferior a la real.

Contrato de financiación de coche con seguro incluido

Lo que dicen las Audiencias Provinciales

El criterio que están fijando estos tribunales es claro: que un servicio se presente como "opcional" en el contrato no significa que su coste pueda quedar fuera del cálculo de la TAE si, en la práctica, se ha financiado junto con el préstamo principal. Lo determinante no es cómo está redactada la cláusula, sino el efecto económico real que tiene para el consumidor.

Esto se apoya directamente en la Ley 16/2011 de Contratos de Crédito al Consumo, que obliga a que la TAE refleje el coste total del crédito: intereses, comisiones y cualquier gasto que el prestamista conozca de antemano. Si los intereses generados por estos seguros se quedan fuera de ese cálculo, la TAE que ve el consumidor deja de cumplir su función legal: informar con precisión de cuánto cuesta realmente el dinero que está pidiendo prestado.

Este criterio sigue la misma lógica que ya hemos visto aplicarse en otros casos de falta de transparencia en la financiación de vehículos: lo que importa no es la forma del contrato, sino si el consumidor pudo conocer realmente la carga económica que asumía.

Seguro de protección de pagos vinculado a financiación de vehículo

Una TAE más baja de lo real cambia la decisión del consumidor

La TAE existe para que cualquier persona pueda comparar préstamos sin tener que hacer cálculos financieros complejos. Si esa cifra está artificialmente reducida porque no incluye los seguros financiados, el consumidor está comparando ofertas con datos incompletos, y es muy probable que hubiera tomado una decisión distinta de haber conocido el coste real desde el principio.

Esta distorsión no afecta solo a quien firmó el contrato, sino también a la propia competencia entre financieras: si unas entidades sí incluyen estos costes en la TAE y otras no, las ofertas dejan de ser comparables entre sí, precisamente lo que la normativa intenta evitar.

¿Puede afectar esto a tu financiación?

Si financiaste un coche y tu contrato incluye, dentro de la misma cuota, algún seguro de vida, de protección de pagos o una garantía extendida del vehículo, es razonable plantearse si ese coste se integró correctamente en la TAE que firmaste. Según el criterio que están aplicando estas Audiencias Provinciales, si ese seguro se financió junto al préstamo, su coste debería formar parte del cálculo, y si no fue así, la TAE de tu contrato podría no reflejar lo que realmente estás pagando.

Como ya ocurrió con la financiación de un Dacia Sandero, revisar el contrato con detalle es la única forma de saber si tu financiación se vio afectada por esta práctica, y si existe margen para reclamar la diferencia.